Siete razones que dan sentido a
la
Marcha del Orgullo LGBT
© Equipo de Argumentación
Pública Guei, 2003
Coordinación:
Francisco Javier Lagunes Gaitán
Colaboración:
Homero Arriaga y Rubén Del Valle
unitarius@gmail.com
Apartado postal #7-1372, 06702 México, D.F.
Tel./fax: 5379.1762
La sociedad somos tod@s
Las poblaciones guei, en
el sentido amplio de la palabra: lésbicas, gueis, bisexuales, transgéneras
(LGBT), son una parte integrante constitutiva de nuestra sociedad, del diverso
pueblo mexicano. Sin embargo, algunas convenciones sociales anacrónicas impiden
la expresión abierta y positiva de nuestra identidad en la mayoría de los
ámbitos de la vida cotidiana, por lo que nuestra presencia y aportación a la
sociedad permanece oculta. El más conocido de los lemas tradicionales del
movimiento guei se refiere exactamente a eso: "Estamos en todas partes".
La diversidad es válida
Hay miles de nombres para
designar a los que se percibe como diferentes, pero no hay ninguna
palabra coloquial para hablar de los que son como se supone que se debe ser.
Aceptar como un hecho social normal la existencia y expresión abierta de la
diversidad de alternativas de identidad y vida erótica lleva a amplios sectores
sociales a replantearse su propia alternativa de vida. La marcha pone de
manifiesto que en México cada vez más sujetos construimos las vidas que
queremos, con nuestro propio criterio, con libertad y creciente respeto a
nuestra autonomía personal.
Los derechos humanos son de
tod@s
Asumirnos como humanos nos lleva
a descubrirnos cada día, ya no suponemos que hayamos sido fabricados en serie.
El derecho a la expresión pública de lo que me hace diferente (género,
orientación sexual, expresión genérica, religión, opción política, grupo
étnico, apariencia, edad, identidad, raza, etc.) no es un derecho exclusivo de
un sector de seres exóticos o especiales. Se trata de un derecho humano
fundamental. Cada una y cada uno tenemos este derecho. Tod@s somos iguales,
porque tod@s somos diferentes.
Tolerancia: Conócete a ti
mismo
La posibilidad legítima de
construir nuestras vidas de forma libre implica una nueva forma de pensar y ver
el mundo, y a nosotr@s mism@s. Ya no se puede preguntar qué habrían hecho los
antepasados en situaciones que ellos nunca vivieron. La vida moderna nos exige
desarrollar criterios propios apropiados, las referencias del pasado no siempre
son guías útiles para ser felices hoy.
Surgen nuevas mentalidades
cívicas. La verdad sobre la mejor identidad para mí no está fuera de mí.
Nadie más que yo puede saber qué es lo que me conviene más en la vida.
Este cambio de mentalidades facilita una convivencia civilizada en un país que
cada vez profundiza más su vida democrática. La tolerancia es el oxígeno
indispensable de una democracia moderna. En este contexto recobra plena vigencia
el viejo lema del movimiento guei: "Nadie es libre hasta que todos
seamos libres".
La heterosexualidad es sólo
una opción personal
No existe ningún conflicto fatal
entre la heterosexualidad y la homosexualidad. La bisexualidad no es una
indefinición, sino una definición igualmente válida. Cada vez hay más
personas que ya no se asumen automáticamente solo como los demás vecinos,
sino que se dan cuenta de que encontrar y definir sus mejores alternativas de
vida sexual es su potestad personal irrenunciable. Cada vez menos personas
necesitan ocultarse detrás de una etiqueta equívoca como "normal" o
"mayoría" para eludir cualquier cuestionamiento personal.
Cada vez hay más personas que se
asumen como heterosexuales, que aceptan como un hecho de la vida que su
mejor opción es amar a personas del género diferente al suyo. Una persona que
se define como heterosexual no tiene ninguna necesidad de valorarse
devaluando a los demás. Una persona heterosexual no se siente ni mejor
ni peor que cualquier otra.
Nadie puede ser verdaderamente heterosexual
sólo para "agradar al Creador", quien es heterosexual
simplemente reconoce una característica presente en su personalidad. La gente
guei no lo es por el puro gusto y frivolidad de desafiar a un Ser Supremo. Tod@s
estamos en este mundo para luchar por nuestra felicidad.
La Marcha del Orgullo GLBTT:
Una tradición urbana familiar
En la marcha se muestra que la
gente guei somos como cualquier otra persona y, al mismo tiempo, tan
diversa como el resto de la población, porque asumir una u otra orientación
sexual no significa tener que encajar en una sola apariencia, en un mismo modo
de ser, de pensar, de amar o de existir. La ausencia de una reivindicación
pública de nuestra existencia y de nuestra condición humana plena permite que
haya quienes imaginen que la gente GLBTT es extraña, ajena a la vida social, o
que acudan a un creencias mágicas y míticas atávicas para pretender
encasillarnos en "explicaciones" propias de un pensamiento primitivo.
Con su carácter aparatoso,
carnavalesco y colorido, la Marcha-Desfile del Orgullo Guei constituye ya
una tradición de la vida urbana de la Ciudad de México. Luego de 23 años, de
ejercer el derecho de tod@ ciudadan@ mexican@ a expresarse y a transitar
libremente, sin ser molestados, esta marcha-desfile ya es parte indispensable
del paisaje urbano de la Ciudad de México. Entre el multitudinario contingente
de espectadores que crece masivamente, cada vez son más comunes las parejas de
hombres y mujeres que llevan a sus hijos a pasar un rato agradable y divertido
observando los originales y divertidos atuendos de los participantes de la
marcha.
La marcha es un acto festivo para
las familias mexicanas. Desde hace algunos años participan grupos de padres y
madres de gente guei. Cada vez son más las personas guei que
acuden acompañadas de sus hijos, sobrinos, familiares y amistades. Esta es una
oportunidad que tiene la sociedad de conocer las diferentes manifestaciones de
la diversidad sexual, de familiarizarse con ellas y de poner a la razón por
encima del prejuicio, pues el miedo y la agresión no son más que dos
explicaciones mediocres para tratar de justificar la destrucción de lo que no
se entiende. Somos simplemente ciudadan@s, nada más, pero tampoco nada menos.
La Marcha del Orgullo GLBTT es
una de las mejores ocasiones que se brindan a la ciudadanía para expresar su
exigencia de una sociedad verdaderamente incluyente y tolerante.
Ejercer nuestra igualdad
La ley mexicana en muy clara al
reconocer que sus integrantes deben ser tratados como iguales (artículos 1º. Y
4º. Constitucionales), sin embargo, la población GLBTT ha sido objeto de
agresiones y violación de derechos humanos y civiles por el simple hecho de
asumir abiertamente nuestra identidad.
Este evento es una oportunidad
para demostrar que no pedimos igualdad, sino que la ejercemos, y para decirle a
las autoridades que tienen la obligación de tratarnos con dignidad y respeto, y
de velar porque sea así en todos los ámbitos de la sociedad. El estado
constitucional así lo exige.
En el DF, el artículo 206 del
Código Penal del Distrito Federal tipifica como delito la discriminación,
incluida aquella por orientación sexual, así como la promoción del odio y la
violencia. El Distrito Federal, Aguascalientes y Chiapas ya prohibieron la
discriminación. No puede seguir habiendo mexican@s de primera y de segunda, la
protección contra la discriminación debe extenderse efectivamente a toda la
población de nuestro país. Las leyes local y federal contra la discriminación
son un paso muy importante en la dirección correcta. Pero las leyes sólo
pueden hacerse efectivas cuando exigimos su cumplimiento.